lunes, 30 de mayo de 2011

#Agradecimientos.

Esta historia comenzó a cocerse en mi cabeza desde finales de verano del año pasado y llegó a un cuaderno a finales de enero de este año. ¿Veis la de tiempo que hay entre medias? Todos esos meses me la pasé pensando si yo valía para esto. Para que le haya gustado a dos, y otra que anda en duda, de mis amigas digo yo que un poco si que valdré como escritora novata.

Si comencé a publicarlo fue gracias a Alejandra, que leyó un capítulo y me animó a publicar. Después comenzó ella con la suya y todavía estoy esperando nuevos capítulos :)

Poco a poco más gente se fue uniendo al grupo de lectores de la historia que en principio no parecía gran cosa (según mi opinión). Mi querida amiga Sandra no paraba de darme la paliza para que le pasara capítulos nuevos y mas de una vez me ha controlado en el recreo para que escribiera. Sigo pensando que vas a matarme ahora que esto ha acabado, pero no te guardaré rencor jaja

Hay mucha gente a la que agradecer, ya que sin ellos no sé si habría sido capaz de llegar a terminarla. Nunca imaginé que estaría tan motivada con una que empezaría otra al poco tiempo.

Gracias a Silvia por comenzar a leerla poco después de conocernos. Me alegro que te haya gustado, sinceramente eres una de las personas de las que más me han gustado tus opiniones sobre los capítulos.

A Paloma por leérsela también, aunque no pueda ultimamente por los exámenes. Aunque pasé un poco de vergüenza cuando se lo dijiste a Nuria pero te lo perdono jaja

Agradecimientos a Elisa, que aunque esté viciada a Sweet Blasphemy y se encierre en una habitación a oscuras con una vela para leerla y no haya empezado Contaminant Love, también espero que le guste cuando la comience. Prometí meterle en alguna de las historias y como no pude en esta la tercera practicamente se la dediqué a ella.

Gracias a Sara Sandino, simplemente porque me recordaba en los mejores momentos cuando tenía que relajarme. Si no fuera por ella más de una vez los nervios habrían podido conmigo.

Pero sobretodo agradecimientos a Sara Chemical, por las siguientes razones:

1.Te conocí un poco después de empezar a escribir CL y has sido una de las que más le ha gustado.
2.Porque sé que has llorado, reido y te has vuelto bipolar con esta historia.
3.¿Qué habría sido de CL sin tus megacomentarios dando tu opinión?
4.Porque me hace publicidad en Galicia y es superadorable.
5.Nunca pensé que coincidiría uno de los personajes con tu mismo nombre, aunque no tenéis ni punto de comparación.
6.Y porque muchas veces no me habría puesto a escribir los capítulos si ella no me hubiera animado.

Por todo esto Contaminant Love está dedicada exclusivamente a Sara Chemical, y ella es la que se va a encargar de guardar el cuaderno donde comenzó a formarse una historia que parecía que no iba a llegar a nada pero que mínimo le ha gustado a cinco personas.

Capítulo 33# Las despedidas son tristes, por tanto no penséis que esto lo es.

(Narra Candy)

¿Cuánto ha pasado ya? ¿Un año? Parece que fue ayer cuando Yerai comenzó a venirse con nosotros y pasó después todo lo relacionado con él y Ari. Parece que fue ayer cuando me daba miedo contarle a Luis lo que sentía por él. Y pensar que después de todo este tiempo no ha cambiado nada, que seguimos juntos y las cosas van geniales. Nunca imaginé que tuviera tan buena suerte.

Tengo dos amigos que me quieren, muchos más amigos recién conocidos en la universidad y un novio que me quiere tal y como soy, aunque a veces piense que estoy loca. Creo que no hay nada que supere todo esto.

(Narra Luis)

¿He dicho ya cuanto quiero a Candy? ¿Os he contado como fue cuando me pidió? Creo que esa parte me la salté. Pero creo que sobran las palabras y el describir escenitas, creo que con verme es más que suficiente. El típico chico enamorado, de los que están en peligro de extinción.

Oh si, en la universidad todo es perfecto, me encanta todo esto. Realmente nunca pensé que encontraría a personas mas estudiosas que yo, ya no me siento tan raro. Aunque odio que Yerai les haya pegado lo de llamarme "rubiales", pero es algo a lo que te acostumbras. No cambiaría mi vida en estos momentos por nada del mundo.

(Narra Yerai)

Creo que las palabras sobran. Después de lo ocurrido el día del "funeral" de los padres de Ari, nos reconciliamos y le expliqué todo. Perdí la cuenta de cuantas veces le dije lo siento. Me habría arrepentido por toda la vida si hubiera metido la pata con aquella gilipollez que hice.

Casi dos años va a hacer que estamos juntos. Ya estoy pensando en pedirle que nos vayamos a vivir por separado de Candy y Luis, seguro que ellos también agradecerían un poco de privacidad. Y si me equivoco y realmente no es la chica de mi vida por lo menos lo intenté.

Pero sabéis de sobra que os estoy tomando el pelo con la última frase, ya que no hay persona que se compare a ella.

(Narra Ari)

Despedirse nunca es fácil, está comprobado. Pero hay momentos en la vida en la que tienes que dejar atrás momentos, personas, lugares...para poder seguir adelante. También hay que tomar decisiones que muchas veces son difíciles, pero que luego sirven para conseguir algo mejor.

La felicidad depende de eso, de como decidamos nuestro futuro. Porque nuestro futuro no es cosa del destino, es algo que podemos planificar.

Abandoné mis penas y aprendí a vivir siendo feliz, junto a mis amigos y mi pareja, y no me arrepiento del paso que dí y cuando lo dí. Por eso uno de mis consejos favoritos es: si te dan miedo las despedidas simplemente dí "hasta luego".

Capítulo 32# You can run away with me, any time you want.

He perdido la noción del tiempo, no sé cuanto llevó aquí, sin moverme, sin hablar. Solo llorando. La lluvia tampoco ha parado y estoy empapada. Hace un buen rato que estoy tiritando y mis sollozos se han convertido en intentos de no asfixiarme. Ni siquiera sé como soy capaz de mantenerme en pie con lo mal que me encuentro.

No creo que sea capaz de aguantar mucho mas así, pero por otra parte es el único lugar donde estoy aislada de todos los problemas.


(Narra Yerai)

Estoy perdido por el parque. Por fin se cual es el lugar en el que está, pero no tengo ni idea de por donde estaba la entrada. Han pasado casi dos meses desde que estuve allí y aún así cuando fui ella me vendó los ojos. Paro un momento para coger aire después de haber recorrido todo el perímetro por segunda vez. Tengo que encontrarla y voy a hacerlo, cueste lo que cueste.

Tuve que recorrer unas cuantas veces más todo el parque hasta que encontré la entrada y cuando lo hice parecía que las rejas querían impedirme el paso. Pero no me he equivocado, está aquí. De pie y dándome la espalda, Ari parece no tener muy buen aspecto y también parece que va a caerse de un momento a otro. Corro a su lado sujetándola antes de que eso ocurra.

-¿Estás bien? ¿Porqué te has escapado? -son mil preguntas las que quiero hacerle pero me contengo al ver su rostro.
-No, no estoy bien...Todo se tuerce, todo lo que me rodea se vuelve gris -apenas es capaz de hablar y verla así me rompe el alma- ¿Porqué me pasa esto a mí? ¿Acaso hago mal queriendo a la gente? Parece una maldición.
-Escúchame Ari -le acaricio la mejilla sin poder dejar de mirarla, hacía tanto tiempo que añoraba poder volver a tenerla tan cerca, y por fin sucedió- Eres la persona más perfecta que he conocido nunca. Lo de tus padres ha sido mala suerte, mi madre también murió y no sé si me lo merecía, son cosas que pasan y tenemos que aprender a vivir con ellas por mucho que nos cueste. Y no haces mal queriendo, al contrario.

Lo he soltado todo y me siento mucho mejor ahora que ella se ha calmado. Verla sufrir es lo último que quiero. No sé que sentirá ella por su parte, yo solo sé que daría cielo y tierra por que estuviera bien y fuera feliz, por muy romanticón que suene.

-¿Porqué me dijiste todas aquellas cosas la última vez que estuvimos juntos? -sabía que esa pregunta iba a llegar antes o después.
-Porque fui un estúpido que no supo cerrar su bocaza y que después no tuvo la valentía de volver a hablar con la persona que quiere -sonrío a pesar de sentirme como un auténtico imbécil y ella me devuelve la sonrisa.
-Yo también te quiero.

(Narra Ari)

-Yo también te quiero.

¿Estoy sonriendo? ¿No son imaginaciones mías? Lo creía perdido, todo en general. Pensaba que no volvería a levantar cabeza y estaría deprimida todos los días. Pero como pasó cuando nos conocimos hace apenas dos meses me ha vuelto a salvar de todo eso. Le beso, siendo correspondida, y ahora es cuando puedo decir que me importa muy poco si el mundo se acaba mañana mientras que él siga a mi lado.

domingo, 29 de mayo de 2011

Capítulo 31# Seremos valientes en esta tormenta.

Todo es horrible. Lo es, lo era y lo será. Estoy sola, prácticamente. Lo veo todo gris desde que aquel médico me dio la mala noticia. Mis padres...Ellos no merecían eso. ¿Por qué? ¿Por qué mi mala suerte tenía que influirle a ellos? No he parado de llorar desde entonces, y tampoco hablo. ¿Para que sirven las palabras? No se va a solucionar nada.

Me dieron el alta dos días después de la noche en que desperté. Se aseguraron que el desmayo no era nada grave antes de dejarme marchar. Pero aún así me mandaron reposo, las heridas no estaban del todo curadas y mi cuerpo necesitaba tiempo para volver a la normalidad. 

Noel me hizo una pequeña visita, fue el único momento en el que pude sonreír un poco. Hay una pequeña ceremonia en mi piso, como recuerdo a mis padres y segundo entierro, ya que no pude asistir al primero, y él esta aquí con Luis y Candy. El resto del tiempo en el hospital lo pasé junto a Yerai, pero solo hubo silencio por mi parte. Según el psicólogo es una depresión. Según mi opinión es sufrir una gran pérdida.

Carmen, la amiga abogada de mis padres, se encuentra ahora mismo sentada a mi lado en el sofá, hablándome sobre lo mejor que puedo hacer con las posesiones que he heredado. Yo mientras sigo con la vista perdida entre la gente reunida allí, creando grupos que hablan en susurros, creando un ambiente de funeral que no puedo soportar.

-Lo siento Carmen, necesito ir...al baño -le digo, levantándome e intentando irme de allí antes de que alguien me descubra.

Ni siquiera cojo una chaqueta a pesar del frío del exterior. ¿Qué es sentir un poco de frío comparado con todo por lo que estoy pasando?

(Narra Yerai)

No me gusta nada todo esto, no por mí, si no por Ari. Hacer una ceremonia en honor a sus padres es hurgar mas en la herida, pero fue idea de los mayores y ni Luis, Candy o yo fuimos capaces de hacer nada Pero eso no cambia mi opinión. Tengo ganas de sacarla de allí, la última vez que le he visto no podía estar peor.

Tengo que hablar con Luis y Candy sobre eso, así que les busco en uno de los muchos corros de gente, formado por Rob, los padres de Candy, el primo de Luis y ellos dos.

-¿Has visto a Ari? -me pregunta Candy antes incluso que pueda abrir la boca- La estoy buscando. Carmen dijo que fue al baño pero no está allí, pensé que estaría contigo.
-No ha estado conmigo -contesto frunciendo el ceño.
-Oh oh, esto no pinta bien -dice a su vez Luis y Noel le mira un poco confundido.

Se ha escapado y nosotros ni siquiera nos habíamos dado cuenta. Esto hace pensar que realmente no somos tan buenos amigos como nos creemos, o por lo menos yo. Nos separamos para buscar cada uno en un lugar distinto al que podría haber ido. Pero después de un rato buscando no la encontramos y yo me temí lo peor.

Bajo las escaleras, abandonando la azotea de la tienda de tatuajes y saliendo a la calle, en la que ha comenzado a llover. ¿Donde puede estar? Comienzo a agobiarme y a preocuparme. No se me ocurre a que mas lugares puede haber ido, practicamente entre todos nos hemos recorrido toda la ciudad. Pero sí que hay otro lugar...

(Narra Ari)

La lluvia oculta las miles de lágrimas que recorren mis mejillas, todas esas que no he conseguido guardar por mas tiempo. Parece que el tiempo se ha amoldado a mi estado de ánimo. Un paisaje así en estos momentos es digno de pintarlo, si no fuera porque ni siquiera tengo ganas de seguir despierta y soportando toda esta realidad. No soy fuerte, no puedo con todo esto por mucho que intento ser valiente. 

El frío a aumentado bastante y a eso se le suman mis incontables sollozos, poco a poco me cuesta más respirar normal. 

martes, 24 de mayo de 2011

Capítulo 30# La realidad después del último sueño.

(Narra Yerai)

La espera se está haciendo eterna. El hospital ha sido mi casa estos últimos días. Los médicos siguen sin permitir la entrada a la habitación de Ari, pero de vez en cuando consigo colarme entre los cambios de vigilantes. También podía hacer visitas secretas gracias a la ayuda de Cristina, la enfermera que le han asignado.

Una de las veces que esperaba desesperado en la sala de espera llegó ella, alta y rubia, sujetando unos papeles.

-¿Eres tú el familiar de Ariadna?- me preguntó.
-Eh, soy su amigo -contesté, levantándome nervioso del asiento- ¿Se sabe algo nuevo?
-Está estable, aunque aún no ha despertado. Pero es una mejora -dijo mirando los papeles mientras me tranquilizaba un poco. Estaba mejorando, se recuperaría.
-¿Puedo entrar a verla?
-Lo siento, pero no esta permitido.-su cara también se tornó triste al ver como reaccionaba.
-Esta bien...Seguiré esperando- y volví a sentarme en el duro e incómodo asiento.

Se apiadó de mí y me dejó entrar a verla, y a partir de entonces me busca en la sala de espera cada vez que tiene que ir a hacer una revisión y mirar si mejora.

Cristina se pone a revisar la bolsa de suero y los aparatos, ya más escasos en la habitación, mientras yo me siento al lado de la cama y  efectúo la acción de las otras veces. Le cojo la mano a Ari y le acaricio el rostro, por fin sin la mascarilla del oxígeno. También le han quitado todas las vendas. Solo falta que despierte.

-La quieres mucho ¿verdad? -me pregunta Cris mirándome desde el otro lado de la cama.
-Mucho. Pero fui un estúpido, puede que hasta sea mi culpa que esté aquí.
-No digas eso. Nunca nadie tiene culpa del mal de otro, son cosas que le pueden pasar a cualquiera.
-Pues preferiría ser yo el que estuviera aquí tumbado, y no ella. No se lo merece -suspiro levantándome una vez que Cris ha terminado.

Ahora que ha mejorado un poco creo que puedo hacer una pequeña escapada a casa para cambiarme de ropa y descansar lo que no he podido estas tres últimas noches.

(Narrador externo)

La sala estaba a oscuras cuando Ari despertó. Sólo se escuchaba el sonido de la ciudad siempre despierta. Estaba desconcertada y perdida. Lo último que recordaba era un choque muy fuerte y después poco mas. ¿Estaba en el hospital? ¿Cuanto llevaba allí? Preguntas de todo tipo se pasaron por su cabeza.

Se levantó, teniendo que hacer un gran esfuerzo, tenía todo el cuerpo dolorido y entumecido. Notó algo tirándole de la muñeca. Era una vía intravenosa.

"Arg" pensó apartando la mirada. Tenía fobia a las agujas. Se la arrancó sin miramientos, si pensaba demasiado en ello acabaría gritando. Se acercó a la puerta y la abrió apenas unos centímetros, mirando hacia el exterior. No había nadie, así que salió al pasillo.

Pero se había equivocado. Al final del pasillo había dos personas, una mujer y un hombre con respectivos trajes verdes que se quedaron de piedra al verle. Inmediatamente fueron por ella, el hombre precavido y la mujer preocupada.

-No deberías haberte levantado. ¿Cuando te has despertado? -comenzó a preguntar el hombre, comportándose como un auténtico profesional. Se le notaban los años de trabajo allí.
-¿Te encuentras bien? -preguntó la mujer por su parte.
-Estoy bien..Solo quiero ver a mis padres. ¿Saben ustedes donde están?

Los médicos se miraron entre ellos. Claro que sabían donde estaban. Hacía apenas dos días estaban hablando con la enfermera que atendía a Ari. Les contó que unos amigos suyos habían venido a verle cuando todavía estaba inconsciente, totalmente vestidos de negro. Habían celebrado el funeral de sus padres aquella tarde. Ari notó el cambio de miradas.

-¿Donde están? -insistió.
-Querida...tus padres.. -comenzó a decir la mujer, buscando las palabras mas suaves para decírselo.
-No sobrevivieron -atajó el hombre, fastidiándola por completo.

Ari se quedó estática, asimilando la información. Tardó un rato en querer comprender lo que esas palabras significaban. Cuando lo hizo su cuerpo, que apenas dos días antes necesitaba cuidados intensivos, no pudo soportar el choque emocional que sufrió y acabó perdiendo el sentido. Pero no sin antes nombrar a sus padres.

lunes, 23 de mayo de 2011

Capítulo 29# ¿Significa eso...?

Nunca había corrido tanto. Nunca nada ni nadie había conseguido que me sintiera tan asustado y perdido. El corazón estaba a punto de salirse del pecho por el miedo. En cuanto Candy me llamó abandoné la azotea y todo lo que había preparado. Bajé las escaleras hacia la tienda y le di una rápida y casi indescifrable explicación a Rob cuando me choqué con él en el pasillo.

No me esperé a que él fuera a buscar su coche. Le cogí la moto a mi padre, corriendo el riesgo de ganarme una gran bronca. Pero eso es lo que menos me importa en este momento. Ari podría estar muriéndose, saltarse un par de semáforos y leyes de tráfico es menos importante. Él no lo comprende.

Acelero todo lo que puedo por las carreteras atestadas de coches, esquivando y adelantando a conductores despistados. Por fin lo veo, el gran edificio blanco con las letras rojas formando la palabra "HOSPITAL". Aparco lo más rápido que puedo y entro en el edificio. Voy a la sala de espera, donde se encuentran Luis y Candy con gestos desolados. Eso no me gusta nada.

-¿Qué es lo que ha pasado?
-Un camión iba en dirección contraria, el conductor perdió el control...Los médicos nos han dicho que esta en estado grave, pero que tuvo mucha suerte ya que el golpe fue frontal y ella estaba sentada detrás. Sus padres y el conductor no corrieron la misma suerte...-dice Luis abrazando a Candy mientras a ella se le caen las lágrimas.
-¿Dónde está?
-Por ese pasillo, la primera habitación -señala Candy- Pero no dejan entrar, hay dos enfermeros vigilando. Solo podemos esperar.

Tiene razón, dos tíos con trajes verdes están charlando a la entrada de la habitación. Pero si se piensan que eso me va a impedir entrar es que no me conocen lo suficientemente bien. Voy por el pasillo y según me voy acercando los médicos fijan su atención en mí, vigilantes. Entro en la habitación todo lo rápido que puedo, ignorando los gritos de los tíos, y atranco la puerta con una silla.

Lo que veo me deja helado. En medio de la habitación, tan blanca como el resto del edificio, reposa Ari, tumbada en una gran cama. Está rodeada de cables y más pálida de lo normal. Un aparato controla sus pulsaciones. Los vendajes son muy vistosos por su cuerpo, sobretodo uno que le oculta la mayor parte de la cabeza. Apenas puedo verle el rostro por la máscara de oxígeno que le cubre la boca.

Me acerco sin poder evitarlo, con lágrimas a punto de resbalar por mis mejillas. Hacía tiempo que no lloraba, desde el funeral de mi madre, y de eso hacía cuatro años. No se que voy a hacer si a ella le pasa algo. Le cojo la mano, fría y con el cable del suero sobresaliendo de su muñeca, y entrelazo mis dedos con los suyos.

Fui un auténtico estúpido, es posible que esta sea la última vez que esté con ella. He perdido todo un mes a su lado solo porque no supe controlar mi genio. Ahora me arrepiento de ser así.

Comienzan a dar golpes a la puerta, con intención de abrirla. Me fijo en la mesilla que hay al lado de la cama, donde reposan los objetos personales que llevaba en el accidente. Entre ellos está el colgante que le regalé. Lo llevaba puesto...¿Significa eso que me perdonó?

Al final consiguen abrir la puerta, pero yo sigo de pie y parado, sujetando el colgante y sin soltar su mano. Hasta que unas manos fuertes me sujetan por los brazos y me arrastran fuera de la habitación, mientras yo le miro por última vez.

domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 28# Fuego.

No pude dormir por los nervios. Todo lo que ocurrió era de película de enamorados, esas películas que yo siempre había aborrecido. Ahora mismo mi vida era como una de ellas. Llamé a Candy después de lo ocurrido con el ramo. Le conté todo lo sucedido y ella seguramente también se lo contó a Luis. Estaba muy contenta por mi, me deseó suerte cuando llegara la hora.

Pero había un problema y es que yo ya había hecho planes con mis padres por todo el día. Le envié un mensaje a Yerai, explicándole que era posible que llegara tarde, pero que me esperara de todos modos. Me costó poner dos palabras seguidas que tuvieran sentido, mis manos temblaban por los nervios. No me respondió pero esperaba que lo leyera al menos.

Estuve toda la mañana con mis padres. Fuimos a una ciudad de aquí al lado, aún mas grande que en la que vivo. Fue perfecto, por fin un momento familiar. Nos recorrimos todas las calles y vimos todos los lugares de interés. También fuimos de tiendas, eso es algo que mi madre no podía dejar pasar.

Estoy muerta, ha sido un no parar constante. Pero por fin ya estamos de vuelta. Estamos en el coche, el reloj señala las seis menos cuarto y yo estoy feliz en la parte de atrás, mirando por la ventana mientras acaricio el colgante, de vuelta en mi cuello. Mis padres charlan entre ellos mientras uno de sus grupos de cuando eran adolescentes suenan por todo el coche. Todo es perfecto, me gusta tal y como está.

Pero hace falta solo apenas un segundo para que todo cambie repentinamente.


Hace mucho calor, puedo escuchar el fuego crepitar cerca de donde estoy, sin poder moverme. Todo ocurrió muy deprisa. Se escucharon los sonidos de ruedas contra el asfalto, de un gran vehículo intentando frenar. Después todo fue un caos.

Estoy perdida. me encuentro tumbada encima de cosas que se retuercen y me arañan la espalda. Algo me presiona el pecho, cada vez me cuesta más respirar. El dolor es demasiado fuerte, apenas puedo soportarlo. ¿Dónde estoy? ¿Dónde están mis padres? ¿Qué esta ocurriendo?

Intento llamarlos pero las palabras acaban convertidas en gemidos de dolor. Se empiezan a escuchar otros sonidos además del fuego. Son más coches, y pitidos agudos. Sirenas de ambulancia. Apenas puedo escuchar a un montón de personas corriendo por todos los lados. Se me está entumeciendo el cuerpo.

-¡Aquí hay otra! -oigo a alguien decir muy cerca. Noto una mano rozando mi cuello- ¡Está viva! ¡Necesito ayuda, esta atrapada!

Quiero preguntarle donde están mis padres, pero mis fuerzas se esfuman y con ello mi consciencia.


(Narra Yerai)

Está todo preparado. Una pequeña cena, tal y como la última que le hice. Antes de que ocurriera todo esto. La azotea me pareció un lugar con unas bonitas vistas donde poder explicárselo todo.

Después del puñetazo de Luis mi rabia apareció. Nunca fui capaz de controlar mi mal genio y otra vez eso tuvo sus estragos. Acabé gritándole cosas sin sentido, haciendo que se fuera llorando. La había fastidiado y sabía que no había muchas posibilidades de arreglarlo.

Pero no por eso dejé de quererla, al contrario. Aunque no sé que me ocurrió durante este tiempo, al irme con Sara y Lucía. Lo ocurrido anoche en la fiesta también es en parte culpa mía. Si no me hubiera ido con ellas nunca, ellas no le habrían hecho eso.

Miro el reloj. Son casi las siete. Recibí un mensaje suyo explicándome que iba a tardar un poco. No me importaba esperarle, al fin y al cabo seguro que ella ha estado un mes esperando que yo me disculpara.

Comienza a sonar el móvil en mi pantalón. Quizás sea ella, y eso es lo que espero. Pero al sacarlo y mirar el nombre de la pantalla me siento confundido.

-¿Candy? ¿Que ocurre?
-Yerai es urgente. Ari está en el hospital, ha tenido un accidente de coche muy grave cuando venía de vuelta a la ciudad.