miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo 5# Cuestión de miradas.

Por la mañana cuando Luis vino a recogernos me hizo la misma pregunta que Candy por la noche. Se me debería notar muy desanimada por que insistió bastante durante todo el camino al instituto. Después de unos cuantos “nada” y otros pocos “estoy bien” se rindió y se despidió dándome un beso en la mejilla.
Tenía que admitirlo, en momentos como este me encantaría tener a Luis pegado a mi lado durante todo el día. Su compañía es muy agradable y mientras le veía alejarse por el pasillo, hacia su clase, esa sensación de alegría empezaba a desvanecerse.

Como en todos los momentos en los que estoy de ese ánimo voy por el pasillo sin reparar en nada más que mis pies caminando en línea recta hacia mi clase. Hasta que estuve sentada no me dí cuenta de la nota de la mesa.

“Siento lo que pasó ayer, no me irá intención ofender. Todavía me queda conocer el instituto. –Yerai”

Estoy en blanco, no sé que pensar ni tampoco que hacer. Pero esa nota no cambia nada, sólo ha conseguido ponerme más nerviosa, y eso no me viene nada bien en este momento.
Sé que me esta mirando mientras guardo la nota y me sigue mirando de vez en cuando el resto del tiempo, lo sé, lo noto. Por eso intento evitar mirarle durante las clases, si una nota me ha puesto nerviosa sus ojos verdes me pondrían peor.

Nunca me había alegrado tanto de escuchar el timbre del almuerzo. Casi salgo a la carrera y por poco me choco con varias personas pero me no me importa. Lo único que quiero es ver a mis amigos y tener al lado a Luis.
A ellos también les falta poco para salir a correr, pero en dirección contraria a la mia.

-Tienes una cara horrible ¿Qué te ha pasado? –dice Candy mientras extiende un brazo hacía mí, no sé si con la intención de tranquilizarme o para tomarme el puso por miedo a que me dé un ataque.
-No sé, no me encuentro muy bien…
-Ven aquí –Luis me acerca hacia él y me abraza fuerte apoyando su cabeza en la mía.- estás temblando –me abraza más fuerte rozándome los brazos para entrar en calor.

Tengo los nervios a flor de piel, y lo peor es que no estoy segura el por que. Desilusiones, la nota… demasiadas emociones juntas quizás.

-Eh ¿estos son los nuevos dibujos que vas a llevar a la tienda de tatuajes? –dice Candy mirando unas hojas que ha sacado de mi mochila.
-Sí, son esos. Pedí la cita para esta tarde –me acurruco más en los brazos de Luis dejando de lado mis preocupaciones y también dejando, poco a poco, de temblar.
-¡Wow! Son geniales. En cuanto consiga convencer a mis padres me haré uno de estos, son increíbles.
-¿Puedo verlos? –dice Luis extendiendo un brazo hacia Candy lo máximo posible sin moverme de su lado y se queda mirando los dibujos con el ceño fruncido- Son realmente buenos, ¿Qué tienes pensado hacerte?
-Un fénix apoyado en una calavera en el hombro, con colores claros y sombras, y algo que lo una a la palabra “Eternity” que irá en el antebrazo.
-Que ganas tengo de vértelo, seguro que te queda genial –comenta Candy.
-Tengo un dibujo por aquí, no está completo pero es justo lo que quiero –cojo los dibujos de la mesa revolviéndolos- Que raro, juraría que lo tenía por aquí…

De repente aparece delante mia el dibujo que había descrito sujetado por una mano pálida.

-¿Buscabas esto?

Me muerdo el labio y miro a Yerai, que suelta con cuidado el folio encima de la mesa.

-Se te cayó cuando saliste corriendo de clase –está muy serio. Lo conozco desde hace dos días, pero estoy segura de que le ocurre algo.
-Gracias –recojo los dibujos de vuelta a mi mochila cuando Candy dice:
-¿Vais juntos a clase? ¡Ari no dijiste nada!
-Bueno estaba en otras cosas…Luis, Candy os presento a Yerai. Yerai estos son mis amigos.
-Un placer –Luis mira a Yerai de arriba a abajo y me abraza más fuerte contra él.
-Encantada, ¿quieres sentarte? –Candy le señala una silla con una gran sonrisa en la cara.
-No, gracias. Venía a hablar con Ari pero no quiero interrumpir. Quizás otro día, nos vemos.

Se da la vuelta con las manos en los bolsillos sin decir nada más, ni siquiera me mira. ¿Qué le ocurrirá? ¿Será por lo de la nota? Ahora me siento culpable por mi comportamiento.

-Que tío más raro.
-¡Luis! No digas eso. Pobrecito, se le veía nervioso… -dice Candy suspirando- Ojalá se hubiera quedado, quizás vuelva otro día.
-¿Pobrecito? ¿Qué se quede? Estas de broma, supongo. Es enfermizo, ¿te has dado cuenta como nos miraba?

Miro a Luis frunciendo el ceño.

-¿Cómo nos miraba?
-Parecía que quería apartarte de mi lado y partirme la cara a puñetazos, me dio esa impresión. Patético.

Él y Candy siguen peleando mientras yo me quedo pensando en lo que dijo Luis.
¿De verdad me había mirado así? ¿Es posible, que una persona a la que casi no conoces sienta celos? ¿O es sólo mi imaginación?

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