jueves, 10 de febrero de 2011

Capítulo 6# Situación inesperada.

Había pensado en hablar con Yerai en clase y pedirle perdón por como me comporté con él pero cuando llegué no lo encontré y tampoco apareció cuando el profesor llegó a clase. El resto de las clases fueron pasando sin que él apareciera.
Estoy preocupada, no quiero que este mal solo por que yo no estoy de ánimo. Mañana lo buscaré y hablaré con él. Aunque intente evitarme, cosa que merezco, no le dejaré en paz hasta pedirle disculpas.

Las campanas de la tienda suenan cuando entro haciendo que un hombre con el pelo largo y barba negra levante la cabeza de la mesa.

-¡Ari! –sonríe levantándose y dándome un gran abrazo- Te echaba de menos pequeñaja. ¿Qué tal te va todo?
-Todo genial Rob –sonrío.

Ese hombre enorme llamado Roberto, alias Rob, trabaja en la tienda de tatuajes y lo conocí gracias al padre de Candy que me animó a hacer diseños para nuevos tatuajes.
Cuando alguien se encuentra con Rob por la calle siempre quiere sacarse una foto con él. Parece el típico motero americano que adora el rock. Y en verdad tiene toda la pinta de serlo.

-Así me gusta, que todo te vaya bien. Mis compañeros me avisaron de que habías cogido cita ayer,¿es cierto?
-Lo es, mis padres por fin me dejan tatuarme. Y además –digo buscando en mi mochila y sacando unos folios- te traigo nuevos diseños.
-Eres mi ángel de la guarda pequeña. ¡Tus tatuajes están arrasando! A la gente les encanta. Ven, verás.

Después de recoger los folios en una carpeta en su mesa me conduce por un pasillo hasta una de las tantas salas de la tienda, donde hay una mujer tatuándose la espalda.

-Se está haciendo en la columna la enredadera que trajiste hace tres semanas.
-Pues esa es la que menos tardé en hacer –río- ¿Me tatuarás tú?
-Ojala pudiera cielo pero tengo que seguir con las cuentas de la tienda. Hace poco tuvimos que despedir a tres por un lío que hubo y acabamos de encontrar nuevos empleados. Llamaré al que te va a atender, pero tranquila, estarás en buenas manos. –sonríe poniéndome una mano en el hombro.
-De acuerdo. Me hubiera gustado que lo hicieras tú, pero algo es algo. Ah, solo una cosa más, necesito…

De repente una de las habitaciones cerca de nosotros salen dos personas, un chico y un hombre muy parecidos, discutiendo acaloradamente.

-¡No puedo creer que te hayas saltado las clases solo por que te dio la real gana! –dice el hombre al chico que se encuentra de espaldas a mí.
-¿Y que mas da? ¡Acabamos de empezar el curso, tampoco es para tanto!

Reconocí la voz al instante, nunca podría confundirla con otra, no hay ninguna tan dulce como esa, aunque ahora se encontrara dando voces.

-¡Por lo menos se de ayuda y ponte a trabajar! –grita el hombre y deja allí a Yerai, con los puños cerrados y todavía cabreado.
-Eh Yerai –lo llama Rob. Yerai se gira y en cuanto me ve se queda mirándome como si fuera una ilusión óptica.- ¿Más peleas con tu padre?
-Por desgracia, sí. Es insoportable –se queda en el sitio donde esta, sin moverse un centímetro, como si mi presencia le hubiera congelado.
-Tranquilo muchacho estas en la edad. Ari, este es Yerai, uno de nuestros nuevos empleados. Él es quien te tatuará.

No digo nada. No decimos nada, solo nos miramos durante lo que se hace una eternidad. Cuando le ví por primera vez pensé que era perfecto, pero es más que eso. Los pantalones negros que lleva hacen que sus ojos parezcan mas verdes, y la camiseta de tirantes se le ajusta al pecho dejando al descubierto un tatuaje que empieza en el hombro y sigue por la espalda. Si llevara una camiseta normal no se notaría que lo tiene.

-Esta bien. Esto…nos vemos Rob –me despido de mi gran amigo y sigo a Yerai que a comenzado a caminar por el pasillo si ni siquiera esperarme.

Pasamos unas cuantas puertas y finalmente entramos a una sala llena del equipo necesario.

-Siéntate en el sillón negro –dice dándome la espalda mientras empieza a preparar lo que necesita.

Le hago caso y me siento quitándome la chaqueta e intento estar tranquila pero no soporto tanto silencio incómodo.

-Yerai yo…quería pedirte disculpas por como te traté hoy y el otro día.
-¿Qué mas da? –se coloca a mi lado sujetándome el brazo y pasándome un algodón empapado en alcohol- Yo soy simplemente el nuevo, no tienes que disculparte, ya tienes a tu amiguito Luis para que te haga compañía.
-¿Qué tiene que ver Luis en esto?
-Mira, simplemente déjalo, ¿de acuerdo? Deja el tema. –no dijo nada más hasta que terminó el tatuaje.

Ni siquiera cuando terminó me dijo nada, volvió a darme la espalda y disimuló que colocaba algo. Yo simplemente me levanto y me dirijo a la puerta. Lo único que quiero es salir de aquí.

-Si me comporté así fue porque soy tímida y además una miedica, pero al final me enfrento a todo. Mírame, te pedí perdón, lo que hagas con mis disculpas ya no es asunto mío.

Y salgo al pasillo, al interminable pasillo. No sé cuanto he recorrido, quizás poco quizás mucho, pero me doy cuenta de que me arden los ojos.
“No llores, no llores.”
No le escuche, ni siquiera oí cuando se acercó por mi espalda. Solo sé que un segundo antes él estaba en la habitación y ahora me había empujado contra la pared, sujetándome por la cintura. Y me besaba. Tierno y cabreado a la vez. Y, simplemente, es una sensación única.

2 comentarios:

  1. para cuándo el próximo capítulo?!?!?! >.<

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  2. Pues comencé a escribirlo ya,pero no sé para cuando estará listo,espero que pronto,tengo ganas de publicarlo ^^

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