viernes, 18 de febrero de 2011

Capítulo 8# Secretos.

-“~¿Le has invitado a tu cama?” “~ Irónico ¿verdad? No habríamos cabido los tres.”

Me río viendo a Candy como interpreta al personaje de Jace, uno de los principales en la saga Cazadores de Sombras, saga de la que tiene un examen en su clase de teatro.

-¡Vamos Ari! Haz de Clary por favor. Necesito ensayar para el examen.
-Pero si te sabes a la perfección todos los diálogos de todos los personajes.
-Ya, pero no es fácil hacerlos todos a la vez, por eso necesito ayuda. Si Luis no tuviera reunión de delegados no te lo pediría.
-Lo siento pero creo que paso, sabes que no se me da bien –doy otro bocado de mi almuerzo desviando la vista de Candy- Haber elegido Romeo y Julieta.
-Arg, ni de coña, Cazadores de Sombras es mil veces mejor. Y se te da bien, solo que eres una vergonzosa.
-Ni con esas vas a convencerme.
-Pff, muchas gracias –se cruza de brazos sin dejar de mirarme con enfado.
-Si quieres yo podría ayudarte –dice Yerai a pocos pasos de la mesa.

No me he dado cuenta de que estaba ahí hasta que ha hablado. Esta tan perfecto como siempre.

-¿Lo harías? ¿De verdad? –sonríe Candy ilusionada- Muchas gracias eh… ¿Eras Yerai no?
-El mismo –ríe sentándose entre las dos.
-¿Te gusta Cazadores de Sombras? –le miro con las cejas enarcadas.

Se me queda mirando, muy sonriente, como si lo que preguntara fuera más que obvio.

-“~¿Ya te has enamorado de la persona incorrecta?” “~ Desafortunadamente mi único amor verdadero sigo siendo yo.”
-¡Wow! Haces genial de Jace. ¡Ayúdame por favor! Tengo examen después y Ari se niega a hacer de Clary –dice mi amiga con tono malhumorado pasándole un guión a Yerai con los diálogos.
-Jace es mi personaje preferido –sonríe y empieza a pasar las hojas- ¿Por donde empezamos?

Se pasaron todo el almuerzo ensayando las escenas de los libros hasta que Candy estuvo satisfecha. Yerai interpretaba genial a Jace, aunque con el sarcasmo y egoísmo que emana ese personaje parecía misión imposible.
Candy se dedicó a hacer de Clary e Isabelle e incluso algunas veces de otro personaje, Simón. Es realmente divertido verlos así y había algunas escenas en las que no podía contener la risa.

-Muchísimas gracias, voy a sacar un diez.
-No hay de qué –dice Yerai sin dejar de sonreír- Me lo he pasado genial.
-Podrías venirte con nosotros en mas recreos –comento con cierta vergüenza e intentando no parecer un tomate andante.
-Sí, ¡eso sería genial! Aunque claro, Luis se mosquearía….
-No quiero que a vuestro amigo le de un ataque de rabia –de pronto parece preocupado, como si el enfado de ayer en la tienda no hubiera pasado.

¿Dónde estaba todo el enfado de ayer? Parece que ya no le hierve la sangre al nombrar a mi mejor amigo. Espero que eso sean buenas señales.

-Tendrá que acostumbrarse –sonrío- Todos hemos sido nuevos aquí.
-Le controlaremos –dice Candy guiñando un ojo- ¿Nos vamos a clase? Estoy nerviosísima.

Todo el rato en el que recogemos nuestras cosas y caminamos por el pasillo Candy no para de hacerle preguntas a Yerai. Tiene prácticamente los mismos gustos que nosotras y esta ilusionadísima. Seguro que piensa que es el chico perfecto, se le nota en la cara. Será mejor que lo que pasó entre nosotros no salga a la luz.

-Bueno chicos, yo me largo. ¡Deseadme suerte! –se despide mientras corre a un grupo de chicos y chicas, todos con folios en las manos.
-Es una gran chica –comenta Yerai mientras nos dirigimos a nuestra clase- Me ha caido muy bien.
-Sí y tu a ella, estaba muy contenta por tus preferencias. Ahora no creo que te deje irte solo en el recreo –río comenzando a ponerme nerviosa.

Es lo que ocurre cuando estas a solas, en un pasillo desierto, con el chico que invade todos y cada uno de tus pensamientos y tenerlo a un centímetro de distancia.

-Pues espero que no le decepcione mi gusto en cuanto a chicas.
-¿Por qué? –pregunto disimulando mi inseguridad, parándome al lado de la puerta de clase.
-Digamos que…solo tengo una preferida, y la tengo delante –acercándose a mí.

Solo con extender el brazo puedo pararlo. Pero no quiero, sé lo que va a pasar y deseo con todas mis ganas que ocurra. Se acerca tanto a mí que acabo pegada a la pared como la última vez. El beso es suave, dulce y consigue que me sienta en las nubes.
Me sujeta por la cintura acariciándome la mejilla lentamente con la otra mano. No quiero que esto acabe nunca.

Le correspondo el beso abrazándole por el cuello y dejando pasar el tiempo olvidándome de mis preocupaciones.
Se separa apenas unos milímetros con una gran sonrisa en su cara angelical.

-Me encantas. Por eso siento todo lo de ayer. Eres fascinante, y por eso me encantaría… poder estar contigo.
-Yo…no sé. Luis y Candy… no creo que sea una buena idea.
-¿Y… -parece ansioso, buscando cualquier solución, como un niño que quiere conseguir su premio- …en secreto? Ser solo un simple amigo más me parece insoportable.
-Creo que eso podría funcionar –susurro sonriendo.

A quién quiero engañar. No me importa condenarme, que Luis o Candy se enfaden conmigo. No si eso significa poder estar con él, y después de todo lo que ha dicho es imposible decirle no, aunque acabe siendo secreto.

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