miércoles, 2 de marzo de 2011

Capítulo 11# Arrepentimiento y pertenencia.

NOTA: Recomiendo leer este capítulo escuchando la canción que se hace referencia en uno de los diálogos. ¡Espero que os guste! J http://www.youtube.com/watch?v=UCCyoocDxBA

Me tapo la cara con las sábanas al notar los rayos del Sol colándose por la ventana que he olvidado cerrar la noche anterior. Dudo que vaya a levantarme en toda la mañana, ni siquiera sé que hora es.

-Arriba Bella Durmiente, ya es bastante tarde.
-Joo, déjame dormir un poco más.
-¿Y qué hace entonces el príncipe sin ti?

Me abraza fuerte por la espalda, dándome besos por el hombro hasta llegar a mi mejilla y entonces todos los recuerdos de la noche anterior acuden a mi cabeza. El parque, las estrellas, el camino de vuelta guiándole otra vez con los ojos vendados aunque esa vez fue por petición suya… Después de eso llegamos a mi casa y todo fueron besos y caricias sin pausa.

Me sorprende que no esté ni un poco sonrojada, ni sienta un poco de vergüenza al pensar en los detalles.
Me giro para poder besarle y le abrazo fuerte.

-Es sábado, el príncipe podría quedarse conmigo.

Pongo mi mejor cara inocente aunque sé que con solo habérselo propuesto aceptará sin dudarlo.

-¿Y piensas pasarte todo el día entre las sábanas?
-Si es contigo no me importa.
-Te preparo el desayuno si te levantas.
-Mmm, no es mala idea. Veamos que tal se te da la cocina.

Después de ponerme una camiseta, que me queda enorme, voy hasta la cocina sin soltarle de la mano y comienzo a sacar todo el “instrumental” que me va pidiendo para comenzar a cocinar.
Espero que él sepa cocinar algo, aunque sean unos míseros huevos, ya que mi idea sobre cocina es prácticamente nula a pesar de haber recibido clases de mi madre en contadas ocasiones.

-Para desayunar no es gran cosa, pero suele salirme bastante bueno –trae dos platos a la mesa donde estoy sentada esperándole- Tortitas y una tortilla para la princesa.
-Muchas gracias –le doy un beso cuando se inclina a dejar el plato frente a mí- No sabía que tuviera masa para tortitas.
-Tienes los armarios y la nevera llenos de cosas que seguro no usas –comenta sentándose enfrente de donde estoy yo y comenzando a comer.
-No suelo complicarme mucho a la hora de comer.
-Me parece que voy a tener que venir por aquí más veces, aunque solo sea para cocinar.

Ríe y yo con él. En realidad me hubiera encantado decirle que puede venir aquí cuando le de la gana, pero sonaría demasiado desesperada por conseguir su compañía durante todos los minutos de quien sabe cuanto tiempo.

Después de desayunar y recoger la mesa con los restos insistí en terminar de recoger yo, cosa a la que él me llevaba la contraria con la escusa de que yo no era la que había montado tal desastre en la cocina. Pero al final gané yo.

Así que mientras yo termino de limpiar los últimos platos Yerai se encuentra en alguna parte del piso investigando. Realmente es muy curioso.

-¿Yerai?
-¡Estoy en la habitación!

Voy hacia el cuarto y me lo encuentro mirando algunas de mis cosas, al parecer muy entretenidas, ya que no mueve un solo músculo de su posición cuando entro y me coloco a su lado.

-¿Tan bonitas son mis cosas? –río.
-Bonitas no…¡increíbles! Tienes todos los discos de algunos de mis grupos favoritos.
-Solo soy una fanática de la música. ¿Cuál estas mirando?
-Three cheers for sweet revenge de My Chemical Romance. Todavía recuerdo como le insistí a mis padres por él. Ni siquiera se molestaron en buscarlo en una tienda.
-Puedes quedártelo, tengo otro igual. Mi padre adora el grupo pero cuando salió The Black Parade le gustó más que este disco.
-No le culpo, The Black Parade es un gran disco, y se curraron un montón las canciones. Aunque siempre me ha gustado más este.
-¿Cuál es tu canción preferida?

Coloca el disco en el reproductor y comienza a pasar canciones hasta que llega a la que quiere y la voz de Gerard Way inunda la habitación invitándonos a un funeral.

-Helena…También es mi preferida –sonrío.
-¿Me concedes este baile? –extiende una mano hacia mí con sus verdes ojos brillando, siendo aún más hermosos de lo normal.

-Por supuesto.

Gracias al gran espacio de mi habitación es más fácil bailar los pasos que aparecen en el videoclip de la canción y que no pensaba que él supiera.
No es una melodía que le verías bailar a una pareja en un momento romántico y eso lo hace aún más especial.

Tanto sus gustos como su forma de ser son gratificantes y sus miradas junto con sus besos son adictivos. Si alguna vez he pensado en llamarme estúpida  este es el momento adecuado. Estúpida por dudar de él cuando le conocí, por pensar que nunca podría llegar a querer a alguien. Lo estoy haciendo y no me arrepiento.

No me arrepiento del paso que dí ayer.

(Narra Yerai)

Las palabras de Ari de ayer todavía resuenan en mi cabeza. Son unas simples palabras pero con tanto poder…

Cuando me tocó responderle no pude decirle lo mismo, así que le dije la verdad, que la aprecio. Porque eso es lo único que siento.
Siempre he sido un chico prácticamente solitario y nunca llegué a sentir nada por nadie hasta que me mudé aquí. Ella me ha cambiado aunque no pueda corresponderle de una manera tan importante.

Aunque eso no significa que no llegue a quererle nunca, por eso no me he separado de ella en ningún momento.

Y viéndola bailar Helena perfectamente, como si fuera la auténtica, tengo la sensación de que pertenezco a ella completamente. No por obligación, no para aprovecharme, si no por que es la única persona que me está haciendo cambiar.

Por fin estoy dejando atrás al Yerai solitario.

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