lunes, 4 de abril de 2011

Capítulo 15# Sin ganas de separarme.

 (Narra Yerai)

                                               "No stop signs, speed limit,
                                                Nobody's gonna slow me down,
                                                Like a wheel, gonna spit it,
                                                Nobody's gonna mess me 'round..."


Estoy en casa de Luis ayudándole con el trabajo de AC/DC. Yo me encargo de los vídeos para una pequeña presentación, mientras que él esta con el portátil tumbado en su cama y encargándose de buscar fotos y preparar textos que tendrá que leer en clase.


Para inspirarnos hemos puesto canciones del grupo en el reproductor, pero aunque mis manos estén atentas al trabajo que tienen que hacer mi cabeza esta en otro lado.
Quería haber estado toda la tarde con Ari, pero no ha podido ser.


-Tengo que hablar con Candy -me dijo sonriendo, intentando que me sintiera mejor.
-Joo -le abracé más fuerte, no quería que se fuera- Pero yo quiero que te quedes.
-Lo siento. Yo también quiero, pero ya he quedado con ella.


Me dio un beso corto y se me quedó mirando un buen rato con una mirada un poco triste.


-Nos vemos esta noche ¿vale?
-De acueerdo. Pasaré a recogerte.

Y se fue a su casa para después salir con nuestra amiga.

Y yo aquí, terminando un trabajo mientras canto por lo bajo unas canciones que yo me se tan bien. Por fin encuentro el último vídeo del grupo y a toda prisa lo uno al final de la presentación, dándole unos cuantos retoques para grabarlo a un DVD.

-Pues esto ya esta -le digo a Luis, pasandole el disco ya colocado en su caja y con un título puesto.
-Gracias tío, si no llega a ser por ti me muero. La informática no es lo mío. 
-¿Necesitas que te ayude con algo más?
-No, no. Ya puedo yo solo con lo que queda.

Perfecto. Recojo mis cosas y me despido del rubiales. Así es como suelo llamarle. Salgo de su casa y conduzco hasta el piso de Ari lo más rápido posible. Tener una llave de su casa viene muy bien cuando quedamos y ella tarda en llegar por sus asuntos o yo por mi trabajo.

Pero cuando entro no hay nadie. Empiezo a encender luces y me quedo plantado en el comedor, sin saber que hacer. Son las cinco y media según marca el reloj de la pared. Todavía es muy pronto, me da tiempo a prepararle una sorpresa.



Han pasado ya dos horas y estoy otra vez en el coche conduciendo hacia el parque para recoger a Ari y Candy, y he dejado la sorpresa preparada en el piso. 

Ya ha oscurecido y mucha gente, sobretodo chicos de mi edad, han salido a la calle para pasar el rato con sus amigos, por lo que me cuesta encontrar a las chicas cuando aparco frente a la entrada.

-¡Yerai! -oigo que me llaman.

Al girarme las veo venir hacia mí, atravesando un gran grupo de gente para poder llegar al coche, al que suben Ari en el asiento del copiloto y Candy detrás suya.

-Gracias por recogernos -dice Candy sonriendo.

Se le ve cambiada, más tranquila y desahogada. Pero no voy a ser un cotilla.

-Un placer, my ladies. ¿Qué tal la tarde?
-Muy bien, ¿qué tal tu con Luis?
-Ha quedado un trabajo perfecto. Si al rubiales no le ponen un diez me quejaré al profesor.

Llegamos a casa de Candy y se baja despidiéndose con un simple "hasta mañana", dejándonos a Ari y a mi solos durante el camino de vuelta.

-Estás muy callado.
-No tengo mucho de que hablar. -contesto sonriéndole - Te tengo una sorpresa.

Justo acabamos de llegar al aparcamiento enfrente de su piso y bajamos del coche, ella mirándome sorprendida.

-¿Una sorpresa?
-Sí, ya veras. 

Le cojo la mano, subimos a su pido y al abrir esta todo colocado tal y como lo dejé antes de irme. La mesa está preparada con una cena para dos personas, y en medio unas velas rojas. Toda una cena romántica. 
Y así es como pienso que va a ser cuando Ari me sonríe muy ilusionada y me da un beso de agradecimiento.

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