lunes, 2 de mayo de 2011

Capítulo 21# This is how I disappear.

Estoy totalmente desanimada. La noticia de que mis amigos están juntos no es lo bastante alegre como para ponerme a mí de buen humor. Y además tengo miedo, no quiero ir al instituto y verle. No sé lo que va a pasar, si seguirá cabreado o no. Me preocupa, ya que no se nada de él desde ayer.

-Vamos, Ari. No tenemos todo el día. -dice Luis, sentado en el asiento del conductor.

Me resigno y acabo subiendo al asiento trasero, detrás de Candy. No me hace nada de gracia, pero tengo que ir. Es verdad que estoy asustada, pero también estoy ansiosa. Le extraño, quiero verle. Volver a escucharle decir las cosas que me decía o las bromas que le hacía a Luis. Quiero abrazarle y olvidarme del resto del mundo. Que Sara y Lucía se mueran de envidia y no nos molesten nunca más.

Estoy peor que un zombie. No he dormido nada esta noche, todo han sido lágrimas y sollozos. Al final acabé dormida, pero por puro agotamiento, ya era muy tarde cuando cerré los ojos. De todos modos los sueños tampoco fueron muy agradables. Era todo el rato lo mismo, la repetición de las palabras de Yerai. Fue más una pesadilla que un sueño.

Llegamos al instituto y me bajo despacio del coche. Yo y mis amigos entramos en el instituto, seguidos por las miradas del resto de los alumnos. Me miran a mí, como no. Sabía que el descubrimiento de Sara y Lucía no tardaría mucho tiempo en extenderse por todos lados. Aquí estaba la prueba, según recorro el pasillo hacía mi clase la gente comienza a cuchichear, como si les fuera la vida en ello.

-No les hagas ni caso...-me dice mi amiga por lo bajo, dándose cuenta de lo que ocurre.

¿Puede mi estado de ánimo empeorar más? No lo sé.

-Os veo luego chicos -intento ignorarlos a todos y a todo.

Que digan lo que quieran, no sería la primera vez que se meten en mi vida. La gente es estúpida. ¿Qué les importa que yo estuviera con Yerai? Les detesto, gracias a que son así no se si volveré a hablar con él.

Entro en mi clase, soportando lo mismo que en el pasillo. Lo primero que hago es mirar su asiento. Está sentado, mirando la mesa, ni siquiera se ha inmutado cuando he entrado. Esta claro que las cosas no pueden ir peor.  Las horas pasan muy lentas, más de lo que me gustaría.

Estoy en una nube, no soy consciente de lo que ocurre a mi alrededor. El sonido del timbre me devuelve a la tierra. Salgo de los primeros de la clase, ya que si no me ha hablado al principio no lo va a hacer ahora. Solo espero que lo haga pronto o me volveré loca.

Mis amigos ya están sentados en nuestra mesa cuando llego. Imagino que saben lo que ha ocurrido por mi cara, ya que no hablan del tema en ningún momento. Cómo no, las estúpidas  tienen que fastidiar un poco más de lo que ya lo hicieron ayer. Pasan por enfrente mía, mirándome y sin parar de reír.

"Ya podrían perderse."

-¿No tendréis por casualidad una motosierra? Por aquí hay demasiados alcornoques. -dice Luis lo bastante alto para que ellas les escuche.

Gracias a ese comentario se largan por fin, sentándose en una mesa muy cerca de la nuestra. Bajo la cabeza, mirando la manzana que hago girar en mis manos. Quiero largarme del instituto ya, no me hace nada de bien estar aquí.

Entonces le escucho, totalmente tranquilo. Miro para poder saber con quién habla. No debería haberlo hecho ya que con quién esta hablando es con Sara.

-¿Puedo sentarme aquí?
-¡Pues claro! -contesta ella, sorprendida pero muy emocionada.

Ya no lo soporto más. Cojo todas mis cosas, sin decirle nada a mis amigos y salgo corriendo del instituto hacia mi casa. Hay un buen trozo andando, pero eso me importa poco. Lo que yo quiero en ese momento es desaparecer.

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