viernes, 20 de mayo de 2011

Capítulo 24# Cambio de planes.

Ya habían pasado más de tres semanas de lo ocurrido. Cuando Luis me contó que había intentado hablar con Yerai y lo ocurrido después me hundí aún más. Mi amigo se había equivocado, es verdad, pero intentó hablar con él y disculparse. No tenía ningún derecho de haberle hablado a Luis de aquel modo.

Una de aquellas tardes de desesperación estuve todo el rato intentando contactar con él, pero no respondía a mis llamadas. Lo había intentado al menos, al igual que había intentado estar de buen humor todos los días y seguir con mi vida como si en este curso no hubiera ningún chico nuevo con los ojos verdes.

Pensar en él lo menos posible es mi prioridad, pero tampoco es una tarea fácil. Hago todo lo posible porque esto no acabe convirtiéndose en una obsesión.

-¿Qué os parece una tarde de cine en mi casa?- le digo a mis amigos, sentados en uno de los bancos del patio.

Habíamos abandonado las mesas y cambiado el paisaje. La antigua vista en estos momentos no es muy agradable, para ninguno de los tres. Las cosas han cambiado bastantes, aunque haya pasado muy poco tiempo. Si la popularidad de Sara y Lucía ya estaba por las nubes ahora habían traspasado el límite.

Van hablando a nuestras espaldas y cada vez sacando una nueva versión de lo ocurrido en mi cumpleaños. Versiones que la gente se cree a la primera y que ellas no paran de usar cada vez que se aburren y necesitan un poco de diversión. Y, visto lo visto, parece que a Él no le importa aparecer en esas historias, puesto que se lo pasan genial los tres riéndose de nosotros.

Si hubiera una batalla ahora mismo, cosa que no descarto debido al genio de mi amiga Candy, me pregunto quién ganaría. Tres contra tres, la batalla final. Suena más épico de lo que en realidad es.

-Se nos olvidó decírtelo -contesta Luis mirándome- Mi primo Noel ha venido de visita y nos va a llevar a Candy y a mi de compras esta tarde.

"Otra vez sola, que diversión" pienso para mí.

-Pero en cuanto volvamos pasaremos por tu casa -dice Candy justo cuando Luis termina de hablar y después de darle un codazo en las costillas.

Esa es su señal. Cuando mi ánimo decae ellos se dan cuenta enseguida, o por lo menos mi amiga. Por eso la mayor parte de las veces estaba avisando a Luis de ese modo, pensando que no me he enterado. Pobre Luis, pronto acabará sin costado.

-Lo siento en serio, se me olvidó. Esto de que acabe el trimestre y pongan un montón de exámenes me trastorna.
-No importa, estaré bien- fuerzo una sonrisa, una de esas tan comunes últimamente y que acaba convenciendo a mis amigos.

Sé que si yo estoy mal, ellos también. Se preocupan demasiado por mí y es algo que no me gusta, además de que es algo que no merezco. Ellos si son verdaderos amigos, esos en los que puedes confiar y sabes que nunca te van a fallar.

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