domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 26# Halloween.

-Vas a venir.
-No. -contesto yo bajando la voz para que mi madre no nos escuche discutir.

Hoy es día 31 de octubre, Halloween. Llevo todo el día con mi madre, en uno de nuestros escasos días madre-hija. Apenas son las cinco de la tarde y Candy ha aparecido, cosa que estaba temiendo desde todo el día. Como todos los años el instituto celebra una fiesta en el enorme pabellón, a la que todo el mundo acude con sus mejores disfraces. Esta año no iba a ser menos.

-Ari llevas un mes entero así. No puedes seguir esquivando el problema.
-Shhh, te va a oír mi madre. -estamos solas en el salón, mientras que ella preparaba algo para que comiéramos.
-Me da igual, si sigues así se lo contaré, a ver si ella puede ayudarte más de lo que yo ya intento. -esta muy seria, algo que nunca he visto en Candy- Esta bien, lo has pasado muy mal. Te duele recordarlo todo y por mucho que lo has intentado no eres capaz de olvidarlo, pero estarte encerrada no es una solución.
-¿Y fingir que me lo paso bien lo es?
-Por lo menos dejarás de ser un murciélago.

Me callo sin dejar de mirarla. Estamos las dos un poco cabreadas, ella porque no quiero ir a la fiesta y tener que pasar un mal rato. Yo porque me está obligando. Aparece mi madre con una bandeja con dos bollos y dos zumos, muy alegre, ajena a todo el revuelo que ha habido apenas unos segundos antes.

-¿De qué habláis chicas?

"No se te ocurra decir nada" le digo a Candy moviendo los labios, pero ella me mira desafiante y se gira hacia mi madre, como si no hubiera visto mi gesto.

-Linda, convence a Ari para que venga a la fiesta de Halloween, porque ella se niega.
-¿Hay una fiesta? ¿Y por que no quieres ir, cariño? -me miran las dos, y están consiguiendo que me ponga nerviosa.
-No me apetece.
-Si nos damos tiempo podemos conseguirle un disfraz -continua mi amiga sin hacer caso a mi respuesta.
-No hace falta. Ya me encargué de eso, aunque no sabía que le iba a hacer falta.
-Mamá, ¿de que estás hablando?

Pero ella tampoco me hace caso. Va a mi habitación, Candy y yo siguiéndola. Saca una caja de debajo de la cama. Me pregunto cuando la habrá escondido, no la he visto nunca. Es alargada y estrecha. Al abrirla veo un vestido negro con trozos en rojo. Un vestido como el de la mismísima Helena.

-Tuve que hacerle unos arreglos, porque no era igual al vídeo. Y como se que te gusta mucho...¿Porque no lo usas para la fiesta? No puede estarse cogiendo polvo eternamente.
-Pero el peinado y todo eso...Es un lío.
-De eso no te preocupes -dice Candy mirando a mi madre y al contrario, sonriendo las dos- Estarás lista a tiempo.


Tenían razón, terminaron a tiempo. Cuando llegó Luis a mi casa, disfrazado de Frankenstein, estábamos preparadas. Había quedado genial todo, el vestido, el peinado...Todo. Candy se acercó en un momento a su casa y volvió vestida de Kitty, batería de MSI. Iba hasta con las baquetas.

Bajamos del coche, aparcado frente al instituto. Había gente por todos lados, mis nervios estaban a flor de piel. La entrada del pabellón estaba igual. Por todos lados te podías encontrar hombres-lobo, hadas, princesas, guerreros... Por fin entramos al pabellón, donde todos estaban bailando bajo las luces de colores. Mis amigos se fueron al centro de la pista, yo me dediqué a mirar mis zapatos de bailarina, pegada a la pared. Y aquí sigo sin moverme. Otra canción que se acaba, no debería haber venido.

Comienza la siguiente, y esta si la conozco. Recuerdo algo; mi habitación, Helena sonando en el reproductor y Yerai y yo bailando. Toda la gente se ha parado y cuando miro hacia arriba lo veo, en medio de toda la gente, perfectamente vestido de Gerard.

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