domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 28# Fuego.

No pude dormir por los nervios. Todo lo que ocurrió era de película de enamorados, esas películas que yo siempre había aborrecido. Ahora mismo mi vida era como una de ellas. Llamé a Candy después de lo ocurrido con el ramo. Le conté todo lo sucedido y ella seguramente también se lo contó a Luis. Estaba muy contenta por mi, me deseó suerte cuando llegara la hora.

Pero había un problema y es que yo ya había hecho planes con mis padres por todo el día. Le envié un mensaje a Yerai, explicándole que era posible que llegara tarde, pero que me esperara de todos modos. Me costó poner dos palabras seguidas que tuvieran sentido, mis manos temblaban por los nervios. No me respondió pero esperaba que lo leyera al menos.

Estuve toda la mañana con mis padres. Fuimos a una ciudad de aquí al lado, aún mas grande que en la que vivo. Fue perfecto, por fin un momento familiar. Nos recorrimos todas las calles y vimos todos los lugares de interés. También fuimos de tiendas, eso es algo que mi madre no podía dejar pasar.

Estoy muerta, ha sido un no parar constante. Pero por fin ya estamos de vuelta. Estamos en el coche, el reloj señala las seis menos cuarto y yo estoy feliz en la parte de atrás, mirando por la ventana mientras acaricio el colgante, de vuelta en mi cuello. Mis padres charlan entre ellos mientras uno de sus grupos de cuando eran adolescentes suenan por todo el coche. Todo es perfecto, me gusta tal y como está.

Pero hace falta solo apenas un segundo para que todo cambie repentinamente.


Hace mucho calor, puedo escuchar el fuego crepitar cerca de donde estoy, sin poder moverme. Todo ocurrió muy deprisa. Se escucharon los sonidos de ruedas contra el asfalto, de un gran vehículo intentando frenar. Después todo fue un caos.

Estoy perdida. me encuentro tumbada encima de cosas que se retuercen y me arañan la espalda. Algo me presiona el pecho, cada vez me cuesta más respirar. El dolor es demasiado fuerte, apenas puedo soportarlo. ¿Dónde estoy? ¿Dónde están mis padres? ¿Qué esta ocurriendo?

Intento llamarlos pero las palabras acaban convertidas en gemidos de dolor. Se empiezan a escuchar otros sonidos además del fuego. Son más coches, y pitidos agudos. Sirenas de ambulancia. Apenas puedo escuchar a un montón de personas corriendo por todos los lados. Se me está entumeciendo el cuerpo.

-¡Aquí hay otra! -oigo a alguien decir muy cerca. Noto una mano rozando mi cuello- ¡Está viva! ¡Necesito ayuda, esta atrapada!

Quiero preguntarle donde están mis padres, pero mis fuerzas se esfuman y con ello mi consciencia.


(Narra Yerai)

Está todo preparado. Una pequeña cena, tal y como la última que le hice. Antes de que ocurriera todo esto. La azotea me pareció un lugar con unas bonitas vistas donde poder explicárselo todo.

Después del puñetazo de Luis mi rabia apareció. Nunca fui capaz de controlar mi mal genio y otra vez eso tuvo sus estragos. Acabé gritándole cosas sin sentido, haciendo que se fuera llorando. La había fastidiado y sabía que no había muchas posibilidades de arreglarlo.

Pero no por eso dejé de quererla, al contrario. Aunque no sé que me ocurrió durante este tiempo, al irme con Sara y Lucía. Lo ocurrido anoche en la fiesta también es en parte culpa mía. Si no me hubiera ido con ellas nunca, ellas no le habrían hecho eso.

Miro el reloj. Son casi las siete. Recibí un mensaje suyo explicándome que iba a tardar un poco. No me importaba esperarle, al fin y al cabo seguro que ella ha estado un mes esperando que yo me disculpara.

Comienza a sonar el móvil en mi pantalón. Quizás sea ella, y eso es lo que espero. Pero al sacarlo y mirar el nombre de la pantalla me siento confundido.

-¿Candy? ¿Que ocurre?
-Yerai es urgente. Ari está en el hospital, ha tenido un accidente de coche muy grave cuando venía de vuelta a la ciudad.

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