domingo, 29 de mayo de 2011

Capítulo 31# Seremos valientes en esta tormenta.

Todo es horrible. Lo es, lo era y lo será. Estoy sola, prácticamente. Lo veo todo gris desde que aquel médico me dio la mala noticia. Mis padres...Ellos no merecían eso. ¿Por qué? ¿Por qué mi mala suerte tenía que influirle a ellos? No he parado de llorar desde entonces, y tampoco hablo. ¿Para que sirven las palabras? No se va a solucionar nada.

Me dieron el alta dos días después de la noche en que desperté. Se aseguraron que el desmayo no era nada grave antes de dejarme marchar. Pero aún así me mandaron reposo, las heridas no estaban del todo curadas y mi cuerpo necesitaba tiempo para volver a la normalidad. 

Noel me hizo una pequeña visita, fue el único momento en el que pude sonreír un poco. Hay una pequeña ceremonia en mi piso, como recuerdo a mis padres y segundo entierro, ya que no pude asistir al primero, y él esta aquí con Luis y Candy. El resto del tiempo en el hospital lo pasé junto a Yerai, pero solo hubo silencio por mi parte. Según el psicólogo es una depresión. Según mi opinión es sufrir una gran pérdida.

Carmen, la amiga abogada de mis padres, se encuentra ahora mismo sentada a mi lado en el sofá, hablándome sobre lo mejor que puedo hacer con las posesiones que he heredado. Yo mientras sigo con la vista perdida entre la gente reunida allí, creando grupos que hablan en susurros, creando un ambiente de funeral que no puedo soportar.

-Lo siento Carmen, necesito ir...al baño -le digo, levantándome e intentando irme de allí antes de que alguien me descubra.

Ni siquiera cojo una chaqueta a pesar del frío del exterior. ¿Qué es sentir un poco de frío comparado con todo por lo que estoy pasando?

(Narra Yerai)

No me gusta nada todo esto, no por mí, si no por Ari. Hacer una ceremonia en honor a sus padres es hurgar mas en la herida, pero fue idea de los mayores y ni Luis, Candy o yo fuimos capaces de hacer nada Pero eso no cambia mi opinión. Tengo ganas de sacarla de allí, la última vez que le he visto no podía estar peor.

Tengo que hablar con Luis y Candy sobre eso, así que les busco en uno de los muchos corros de gente, formado por Rob, los padres de Candy, el primo de Luis y ellos dos.

-¿Has visto a Ari? -me pregunta Candy antes incluso que pueda abrir la boca- La estoy buscando. Carmen dijo que fue al baño pero no está allí, pensé que estaría contigo.
-No ha estado conmigo -contesto frunciendo el ceño.
-Oh oh, esto no pinta bien -dice a su vez Luis y Noel le mira un poco confundido.

Se ha escapado y nosotros ni siquiera nos habíamos dado cuenta. Esto hace pensar que realmente no somos tan buenos amigos como nos creemos, o por lo menos yo. Nos separamos para buscar cada uno en un lugar distinto al que podría haber ido. Pero después de un rato buscando no la encontramos y yo me temí lo peor.

Bajo las escaleras, abandonando la azotea de la tienda de tatuajes y saliendo a la calle, en la que ha comenzado a llover. ¿Donde puede estar? Comienzo a agobiarme y a preocuparme. No se me ocurre a que mas lugares puede haber ido, practicamente entre todos nos hemos recorrido toda la ciudad. Pero sí que hay otro lugar...

(Narra Ari)

La lluvia oculta las miles de lágrimas que recorren mis mejillas, todas esas que no he conseguido guardar por mas tiempo. Parece que el tiempo se ha amoldado a mi estado de ánimo. Un paisaje así en estos momentos es digno de pintarlo, si no fuera porque ni siquiera tengo ganas de seguir despierta y soportando toda esta realidad. No soy fuerte, no puedo con todo esto por mucho que intento ser valiente. 

El frío a aumentado bastante y a eso se le suman mis incontables sollozos, poco a poco me cuesta más respirar normal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario