lunes, 30 de mayo de 2011

Capítulo 32# You can run away with me, any time you want.

He perdido la noción del tiempo, no sé cuanto llevó aquí, sin moverme, sin hablar. Solo llorando. La lluvia tampoco ha parado y estoy empapada. Hace un buen rato que estoy tiritando y mis sollozos se han convertido en intentos de no asfixiarme. Ni siquiera sé como soy capaz de mantenerme en pie con lo mal que me encuentro.

No creo que sea capaz de aguantar mucho mas así, pero por otra parte es el único lugar donde estoy aislada de todos los problemas.


(Narra Yerai)

Estoy perdido por el parque. Por fin se cual es el lugar en el que está, pero no tengo ni idea de por donde estaba la entrada. Han pasado casi dos meses desde que estuve allí y aún así cuando fui ella me vendó los ojos. Paro un momento para coger aire después de haber recorrido todo el perímetro por segunda vez. Tengo que encontrarla y voy a hacerlo, cueste lo que cueste.

Tuve que recorrer unas cuantas veces más todo el parque hasta que encontré la entrada y cuando lo hice parecía que las rejas querían impedirme el paso. Pero no me he equivocado, está aquí. De pie y dándome la espalda, Ari parece no tener muy buen aspecto y también parece que va a caerse de un momento a otro. Corro a su lado sujetándola antes de que eso ocurra.

-¿Estás bien? ¿Porqué te has escapado? -son mil preguntas las que quiero hacerle pero me contengo al ver su rostro.
-No, no estoy bien...Todo se tuerce, todo lo que me rodea se vuelve gris -apenas es capaz de hablar y verla así me rompe el alma- ¿Porqué me pasa esto a mí? ¿Acaso hago mal queriendo a la gente? Parece una maldición.
-Escúchame Ari -le acaricio la mejilla sin poder dejar de mirarla, hacía tanto tiempo que añoraba poder volver a tenerla tan cerca, y por fin sucedió- Eres la persona más perfecta que he conocido nunca. Lo de tus padres ha sido mala suerte, mi madre también murió y no sé si me lo merecía, son cosas que pasan y tenemos que aprender a vivir con ellas por mucho que nos cueste. Y no haces mal queriendo, al contrario.

Lo he soltado todo y me siento mucho mejor ahora que ella se ha calmado. Verla sufrir es lo último que quiero. No sé que sentirá ella por su parte, yo solo sé que daría cielo y tierra por que estuviera bien y fuera feliz, por muy romanticón que suene.

-¿Porqué me dijiste todas aquellas cosas la última vez que estuvimos juntos? -sabía que esa pregunta iba a llegar antes o después.
-Porque fui un estúpido que no supo cerrar su bocaza y que después no tuvo la valentía de volver a hablar con la persona que quiere -sonrío a pesar de sentirme como un auténtico imbécil y ella me devuelve la sonrisa.
-Yo también te quiero.

(Narra Ari)

-Yo también te quiero.

¿Estoy sonriendo? ¿No son imaginaciones mías? Lo creía perdido, todo en general. Pensaba que no volvería a levantar cabeza y estaría deprimida todos los días. Pero como pasó cuando nos conocimos hace apenas dos meses me ha vuelto a salvar de todo eso. Le beso, siendo correspondida, y ahora es cuando puedo decir que me importa muy poco si el mundo se acaba mañana mientras que él siga a mi lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada